lunes, 2 de abril de 2007

Relojes de Sol en CSR

En el torreón central del Castillo de San Romualdo (San Fernando, Cádiz), el que se eleva a la izquierda de la actual puerta de entrada, existieron tres relojes de sol. Esa profusión de ciencia, conocimientos y arte, concentrados en un solitario y antiguo ribat, hacen de él, al margen de otras circunstancias, un lugar singular y notable.

Alcanzar a explicar por qué los antiguos moradores del castillo dispusieron tres relojes solares en un mismo torreón, saber quién ordenó su construcción y qué maestro cuadrantero los construyó, son otras de las oscuras cuestiones que se plantean en torno al viejo ribat de la Isla de León.
RECREACIÓN DEL RELOJ DE SOL
El reloj central estuvo en la fachada principal, la que mira a la actual plaza Font de Mora. Es un tipo de reloj solar vertical meridional, es decir enfrentado al Sur aunque éste tiene una desviación hacia el Oeste de 15º aprox. A pesar de su antigüedad aún es visible el marco que lo contuvo y algunos trazos horarios radiales que deben confluir en el punto donde se colocó el gnomon o estilete. Este reloj solar marcaba casi todas las horas diurnas, y sólo las primeras horas de las mañanas estivales escapaban a su medida.
Los otros dos relojes de sol son complementarios entre sí y se situaron en las fachadas laterales del mismo torreón, sobre dos resaltes achaflanados que los desconocidos constructores orientaron escrupulosamente hacia el Este y hacia el Oeste. El primero (lateral oriental) marcaba las horas de la mañana, desde el amanecer, a las VI, hasta la hora quinta (las XI); el segundo (lateral occidental) las de la tarde, desde las XIII hasta el ocaso, a las XVIII. En ambos casos, la hora XII del mediodía quedaba indeterminada porque en ese momento, con el sol en su altura meridiana, las sombras son paralelas a los resaltes oriental y occidental. Son dos situaciones extremas y complementarias de disponer relojes de sol verticales. En la esquina inferior izquierda del resalte oriental, aún se puede intuir un clásico adorno que se repite en diversos tratados de Gnomónica. También se aprecian algunos trazos horarios, que en este caso no son radiales, sino paralelos entre sí, como se disponen en relojes laterales cuando el gnomon es paralelo a la pared y, al mismo tiempo, paralelos al eje de rotación de la Tierra.
No es infrecuente encontrar varios relojes solares en una misma edificación. Pero eso suele ocurrir cuando las orientaciones son tales que los cuadrantes se complementan entre sí para medir todas las horas diurnas. Sin embargo, en el viejo ribat, la existencia de tres relojes en un mismo torreón es una redundancia que nos habla de un lugar notable. El trabajo de orientar a Este y Oeste los resaltes fue un ejercicio técnico muy preciso y, posteriormente, el trazado de los tres relojes solares fue una tarea que escasas personas eran capaces de calcular y realizar, generalmente clérigos que aprendían Gnomónica en conventos, y que, en su inmensa mayoría, han permanecido en el anonimato. Más tarde, en el XVIII, siglo de la razón, el conocimiento desbordó los conventos y aparecieron los maestros cuadranteros, capaces de calcular las señales horarias para cualquier orientación y latitud.
Referencias:
Miguel Ángel López Moreno. Junio 2003.

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