lunes, 2 de abril de 2007

El Castillo de San Romualdo




Si hay una edificación antigua en La Isla a la que los amantes de la historia nos llame la atención es , sin duda, el Castillo de San Romualdo . En cierta ocasión leí , en un libro que no recuerdo, de la Biblioteca Luis Berenguer de San Fernando ( creo que libro se llamaba " San Fernando, una ciudad de Luces " ) que nuestro querido castillo fue defendido en el siglo XI por un conde jerezano, ante los constantes ataques de las tropas musulmanas. Solo imaginar la estampa intensifica mi interés por la historia de nuestro edificio. Estremece ver el Castillo cara a cara y pensar , imaginar , todo lo que ese castillo ha vivido, todo lo que ha visto y ha crecido a su alrededor. Por fin , el ayuntamiento de San Fernando, tras mucho esperar ha reaccionado y ordenó hace tiempo la restauración del Castillo para uso y disfrute futuro de todo aquel que quiera verlo , una ocasión excelente , sin duda, para que los cañaillas contemplemos la historia. Ahora solo queda que se reaccione , igualmente, respecto a las baterías de defensa de principios del s.XIX , donde los escopeteros salineros, hicieron frente a las tropas napoleónicas ( hierve la sangre ver como en una de las "barricadas" de defensa esté pintada la P de Parking, del extinto restaurante El Inesperado). Así pués, aunque sin merecer las autoridades nuestro fervoroso aplauso, por la tardanza en reaccionar y por la dejadez de las edificaciones antiguas de la Isla , clamamos un fuerte ¡¡ POR FIN !! y aquí mostramos nuestro pequeño homenaje a tan importante edificio . Espero que lo disfruten.

HISTORIA DEL CASTILLO DE SAN ROMUALDO


Esta edificación ha provocado una gran disparidad de interpretaciones cronológicas y culturales en los autores que se han planteado su estudio en base a su estructura arquitectónica y sus elementos constructivos. L. Torres Balbás buscó paralelos en los ribats islámicos del norte de África, aunque afirmaba que la construcción debió acometerse en época posterior a la Conquista, es decir en el s. XIV quizá en relación a la labor de reconstrucción de Alfonso XI.

Se han propuesto variados orígenes posibles para esta edificación, desde fortaleza tartessia identificada con el Arx Gerontis (propuesta de R. Corzo Sánchez), fortificación costera defensiva frente a los ataques normandos del s. IX, a ribat o casa fuerte señorial fechable a comienzos del s. XIV.

La discusión también es importante con respecto a su construcción por alarifes mudéjares, meriníes o cristianos, y en relación al uso cultual del recinto, con el posible establecimiento en él de alguna orden militar ( como la de Santa María de España, debido a la existencia de una referencia de 1338 que alude a una capilla consagrada a Santa María en el Castillo de San Romualdo ).

E. Romero de Torres se decanta por que el castillo fue reconstruido en el reinado de Alfonso X, haciendo referencia en su obra a un trabajo del arquitecto D. José Rodríguez Cano, quien a su vez afirma que el edificio fue levantado por los árabes bajo dominación cristiana. Además de estos autores, son muchos los historiadores que han hecho referencia al castillo, si bien no han aportado nada significativo sobre su origen.
Las primeras referencias históricas documentales a la fortaleza fueron publicadas por Torres Balbás. Este autor transcribe un privilegio dado por Alfonso X en el año 1268 en el que figura un Logar de la Puente (nombre original del actual San Fernando). Asimismo, relata la donación en 1335 por parte de Alfonso XI a su criado Gonzalo Díaz de Sevilla de la alquería de Rayhana , aludiéndose al término del Castillo de la Puente de Cádiz.

También aparece mencionada la fortaleza isleña en la donación del rey Enrique II al caballero jerezano Alfonso García de Vera (entre 1369 y 1379), en la que se hace referencia a una casa y al Castillo de la Puente de Cádiz, aunque a la muerte del heredero García de Vera la propiedad retornó a la Corona. El 14 de noviembre de 1408 el rey Juan II cedió toda la isla y ciudad de Cádiz al doctor Juan Sánchez de Suazo, oidor del Consejo Real y corregidor mayor de Galicia, concediéndole la tenencia del castillo ("la casa qe disen de la Puente con la barca que cerca della está...").
La zona debía encontrarse semiabandonada y en estado ruinoso la fortaleza ("por quanto la dicha casa esta agora desipada y derribada las almenas della") como consecuencia del ataque portugués acaecido durante la guerra entre Portugal y Castilla de 1369-70 . Suazo acometerá las reparaciones oportunas, dejando la heredad de la isla y el castillo a su hijo Pedro de Suazo en 1435-36. Sin embargo, el hijo y sucesor, Juan de Suazo trocaría en febrero de 1490 con Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz desde 1470, la posesión del término por algunas posesiones de aquel en Jerez. El castillo y el término entrarán a formar parte del señorío de Rodrigo Ponce de León ( a la izquierda, en la ilustración), primer duque de Arcos, en 1492 .
En 1516 el propio duque de Arcos subastó la propiedad del término (aunque no el castillo), vendiéndose este a los comerciantes catalanes Miguel y Rafael Fonte. En estos años se realizaron numerosas operaciones comerciales que afectaron al término pero no al castillo. Entre 1523 y 1533 se produjo un pleito por la reclamación presentada por Juan F. de Suazo sobre la nulidad del trueque realizado por su abuelo Juan de Suazo con el Marqués de Cádiz, siendo finalmente desestimada la reclamación. De 1577 data la descripción que Luis Bravo de Laguna realiza del castillo isleño, en la cual señala que el edificio poseía ocho torres en su perímetro, cinco piezas de artillería y alcaide, contando en algunos momentos con una guarnición de unos veinte hombres. Estos datos demuestran que la utilidad militar del castillo no desapareció pese a los continuos cambios en su propiedad y a las reformas motivadas por su reconstrucción.
Con los avances en pirobalística y las nuevas estrategias militares, el castillo irá perdiendo su importancia como enclave militar a lo largo del siglo XVIII. Este proceso de declive coincidió en parte con el progresivo decaimiento de la actividad naval en el Real Carenero en favor de las nuevas instalaciones portuarias del arsenal de La Carraca. También en la centuria ilustrada, el carácter cultual del recinto desaparecerá definitivamente con la construcción de la nueva iglesia de S. Pedro y S. Pablo en 1769. Con respecto a este último punto, la utilización del recinto amurallado para una doble función militar y religiosa, existe gran controversia. La propuesta de que el castillo sea un ribat musulmán anterior a la reconquista lleva ya implícita esa doble función. Asimismo, para los primeros momentos de la reconquista se ha intentado asociar el castillo a la Orden Militar de Santa María de España, con lo que la función de ribat no se vería alterada más que por el cambio de la Media Luna por la Cruz. Con respecto a la ubicación dentro del castillo de capillas o iglesias podemos citar la posible existencia en 1338 de una iglesia consagrada a Santa María y la mención, hecha en el documento de toma de posesión de D. Rodrigo Ponce de León del castillo, de la existencia de una Iglesia de San Pedro ubicada dentro del castillo ("...e dió vn memorial synple en que estauan escriptas ciertas armas de la fortaleza y ornamentos e joyas de la yglesia de Sant Pedro della e un esclauo..." ").

A fines del s. XVIII la propiedad del castillo pasó a manos de los Duques de Osuna, documentándose en 1772 la instalación en la fortaleza de una batería de artillería semicircular con capacidad para 10 cañones. En 1847 en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar de Pascual Madoz, y más tarde en el plano de Coello (1849), aparece por vez primera el término de "Castillo de San Romualdo" para referirse a la fortaleza isleña.

Será ya en el primer tercio de este siglo, el 3 de junio de 1931, cuando se declare al edificio como Monumento Arquitectural Artístico. En 1968 aparece reflejado el castillo en el Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo recogido como castillo denominado "Romualdo-Suazo" con el nº 49 de la provincia dentro del apartado de arquitectura militar.



ASPECTO APROXIMADO DEL CASTILLO EN SU MÁXIMO APOGEO

Fortificación de planta rectangular y amplio patio de armas rodeado por 4 naves, cada una de estas crujías se divide en pequeños tramos o habitaciones comunicadas la mayoría por arcos, que se abren al exterior tan sólo por sus puertas de entrada de donde reciben la iluminación. Presenta una altura reducida, con 7 torres, que se distribuyen alrededor de estos.

Destaca entre otros torreones la llamada Torre del Homenaje cuya superior conservación, conservando sus meriones y almenas, ha permitido conocer la estructura abovedada interna y constituye una de las mas notables singularidades arquitectónicas del inmueble. Las restantes torres difieren notablemente de las características arquitectónicas de la anterior.
El torreón que debería situarse en la zona media del lienzo noreste ha desaparecido debido a la construcción en ese lugar en el s. XVII de una capilla, primera iglesia parroquial de la incipiente ciudad de La Isla de León, bajo la advocación a Santa María. Pudiera estar construida sobre otras anteriores y estas a su vez sobre un lugar de culto islámico, esta hipótesis espera los resultados de investigaciones arqueológicas actuales.
Las características arquitectónicas de las naves interiores que rodean el patio son también de gran interés, dándose en el castillo isleño la asociación de bóvedas de medio cañón, de arista, esquifadas y vaídas, respondiendo las estancias delimitadas por ellas al tipo habitual de celda característicos de los ribats islámicos. Los muros del edifico son recios, tienen más de un metro de espesor, alcanzándo los exteriores casi dos metros.
El historiador Leopoldo Torres Balbas, afirmó en 1950 que probablemente se trataría de un ribat de época de Alfonso XI construidos por alarifes mudéjares y siguiendo modelos islámicos, desde entonces las interpretaciones de otros investigadores han datado la estructura en diversas épocas, aunque actualmente opiniones como la del historiador Basilio Pabón parecen apuntar a un posible origen Almohade.

Aunque la propia calificación de ribat atribuida a la fortaleza isleña se corresponde con un uso militar, pero también religioso, la cuestión del culto en su recinto no está aún clarificada. Jerónimo de la Concepción alude a la existencia de una capilla en el interior del castillo ya en el siglo XIV, si bien los únicos testimonios sólidos que actualmente se poseen, solo documentan el uso del castillo como iglesia parroquial durante los siglos XVII y XVIII, pasando en 1769 esta función a la actual Iglesia Mayor.
Otras características arquitectónicas y ornamentales del ribat isleño lo dotan aún más de singularidad, como los guardapolvos, situados alrededor del patio de armas, una pequeña cruz en relieve situada en el exterior del lienzo sur o los restos de un antiguo reloj de sol que aún podemos observar en el torreón central del lienzo sur.

Las insólitas características arquitectónicas del Castillo de San Romualdo llevaron a Torres Balbas a comparar su estructura con el ribat tunecino de Susa.
El que en su construcción se hallan reutilizado materiales romanos hallados en las excavaciones del ribat isleño, y el que algunos de sus sillares puedan provenir de edificaciones más antiguas parecen señalar la existencia de un asentamiento de época antigua en la zona, habiéndose hallado recientemente materiales de origen púnico.

En 1990 se inicia el proceso de restauración tras el derrumbe parcial de la torre del homenaje.



Referencias:
CD Castillo de San Romualdo. Antonio Manuel Sáez Romero
Informes de las actividades arqueológicas desarrolladas en el castillo de San romualdo. Campañas de 2000 y 2001.
Autores: Antonio Sáez Espligares, Antonio Torremocha Silva, Antonio M. Sáez Romero.

Patrimonio Histórico Artístico de San Fernando. (Fichas)
Octógono Historiadores del Arte.
Publicado por: Publicaciones del Sur 1994.

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