sábado, 8 de septiembre de 2007

SHOW MUST GO ON

Hoy he dormido poco, una noche casi en vela, dando vueltas sobre la almohada, pensando. No por remordimientos de conciencia ni nada por el estilo, ojalá hubiera sido eso, sino por que un amigo mío ha recibido un golpe fuerte de los que a veces nos da esta maldita vida y andaba preocupado.

De estas cosas te enteras siempre igual. Siempre hay un amigo que te llama para darte la noticia, poniendo voz seria, casi en un susurro te cuenta lo que ha sucedido, mientras tu te quedas helado, casi sin creértelo, por que todavía no te has percatado de la dureza del asunto. Entonces te endureces, te pones duro y frío, te vistes y tiras para allá. Por el camino ya te vas dando cuenta de la crudeza del asunto, de cómo estará tu amigo, de lo que pensará y de lo que será de él. Llegas al sitio y te sientes un poco perdido, ves a algún conocido al que saludas rápidamente por que sabes a donde dirigirte. Allí esta, tu amigo, mirando el cristal, con ojos tristes y la mano apoyada en un hombro familiar, la señora no para de llorar mientras tu amigo aguanta el tipo, de pie, con señales de haber llorado toda la noche. Se gira y te ve. Casi se diría que te sonríe al verte, se acerca a ti y te abraza, con cara de infinita ternura, mientras tu te quedas casi callado por que lo único que puedes decirle es un lo siento.

Cuando has terminado de hablar con él te acercas a los que conoces, dejando a tu amigo con la familia más cercana. Entonces escuchas sus conversaciones, la de las personas allí presentes, los típicos se ha ido uno de los mejores, o no somos nadie están en boca de todos, mientras algunos hacen referencia a que el hombre estaba ya enfermo y así no sufría más, que era previsible, si explíquenle eso a quien ha perdido a su ser querido, no, eso no sirve. Te quedas callado, pues siempre has sido de poca conversación y más todavía en estos casos, escuchando al resto de presentes que hablan en voz baja, los que hablan. Algunos se apartan para comentar algo de la vida del difunto, respetando el dolor del resto, por que allí quien más y quien menos sufre. Tú andas ausente, preocupado por tu amigo, y sientes que los segundos son eternos. Entras en la iglesia, inevitable, tú, ateo o agnóstico desde hace años, entrando en una iglesia hasta por inercia has hecho la señal de la cruz, haber si sirve para algo te dices a ti mismo.

Al final lo de siempre consuelo para tu amigo, al que intentas animar, al que muestras tu apoyo, el que te dice que va a salir de esa situación con dos cojones. Sabes que los tiene y que continuará adelante, aunque sabes que parte de su carisma, de su simpatía, de su buen humor y alegría se habrán ido con ese momento.

Al final vuelves a casa, cansado, preocupado por tu amigo. No hay nadie en casa, y tras ducharte y mientras te vuelves a vestir, vas a la nevera y tomas una cerveza fría, sobre el sofá, en la oscuridad, sólo, pensando en que algún día pasarás tu también por ese trago por que es inevitable, y que en otro momento alguien se tomará la cerveza en el sofá a tu salud. Después te tumbas en la cama por que mañana toca curro y aunque no puedas dormir en un principio, tarde o temprano te abraza morfeo, al final al día siguiente iras al trabajo, o te iras a tomar una cerveza, o darle un beso a tu novia, o lo que hagas normalmente, por que este maldito mundo no se para por nadie, ni por ti cuando no estes, al fin y al cabo como dijo el señor Mercury: “el espectáculo debe continuar”

Raul C

LAS MIL Y UNA NOCHES

Se que voy ha recibir criticas en cuanto escriba el email masivo a compañeros y compañeras (que dicen por ahí que hay que ser correcto en cuanto al género) para que se apunten a este foro y les de por ver mis escritos, espero que pase lo más tarde posible, digo lo de los escritos, por que aquí todo dios se va a identificar con lo que escribo y algunos, entre ellos este último, no va a ser bonito, ni políticamente correcto, ni nada que se le parezca. Se que voy ha tener que escuchar frases del tipo, ¿esto se refiere a mi?, o gente que me mirará con mala cara, por que aquí quien más y quien menos es un poco egocéntrico, y todos y me incluyo a mi por supuesto, pensamos que cuando alguien habla mal del señor X o la Señora Y se refiere a nosotros. Pero aquí ya cada uno sabe el afecto que le tengo, a quien sonrío ampliamente cuando lo veo, gente importante en mi vida, o a la que aprecio, a quien saludo con sonrisa a medias, como si no supiera a que atenerme con ellos, si fiarme o no, y a quien saludo por pura cortesía, aunque sepa de pleno que no me tienen aprecio alguno e incluso me odian, por que como decía mi abuelo “el saludo y las buenas formas no se han de perder ni con los enemigos así que procura no perderlos nunca”. Lo siento hice lo que pude.

Pero puestos ya sobre aviso, permitidme que ataque un poco, y que os cuente una historia antigua que se actualiza cada vez más en las noches veraniegas, al menos en las mías. Supongo que todos habrán oído hablar de las Mil y Una noches, leerla ya sería pedir demasiado, pero para quien no haya llegado a ello, a quien ni le suene, contare brevemente aunque quede de pedante, total las etiquetas del personal ya no me las quita ni la Virgen de Lourdes que dicen que es milagrosa, que se trata de una obra oriental, que eso de musulmana no queda bonito, que narra la historia de mi adorada Scheherezada, la hija de un visir, que cada noche le contaba al Sultán un cuento a medias, para que la mantuviera con vida un día más, ya que intrigado por la historia el Sultán no osaba matarla. (Al Sultán la había engañado antes su mujer y cogió la mala costumbre de matar a todas sus mujeres). Esto que narro no es gratuito, ya que desde hace tiempo ando observando como ciertas personas que conozco, andan contándome sus historias como si cuentos se trataran.

Vale lo admito, no soy la persona más sincera del mundo, no soy un ente superior y tengo mis fallos como todo cristo. Pero hoy no me quejo aquí de que las personas tengan sus secretos, es lógico tener intimidad, ni que todo el mundo exagere un poco las cosas o se calle otras, por miedo, por reputación o por que no tienen claro hacia donde quieren tirar. Eso no me importa, nunca me ha importado. Ahora bien lo que no puedo soportar es que me tomen por un imbécil. Que el señor X me cuente una trola no es problema, algunas me habrán colado, o muchas, y alguna que otra me he dejado colar por que era buena, tenia buena excusa, el individuo o la individua lo intento de buenas maneras, pero ahora bien que me anden contando historias que a todas luces se ven falsas eso no lo puedo soportar. Y no lo puedo soportar no por el engaño, joder a todo el mundo le engañan alguna vez y todo el mundo ha engañado alguna que otra en su vida, sino por que me toman por estúpido, por que esa o ese que me esta contando la fantasmada o la mentira, no me considera ni siquiera lo suficientemente inteligente como para darme cuenta de que me esta engañando, de que no veo su juego y eso si que me saca de quicio.

Ya me lo dice un compañero que no identificaré: “Raúl no he conocido a muchas mujeres solteras que no me cuenten que tienen al menos diez pretendientes detrás suya, ni hombres que no me digan fin de semana si y otro también que no han ligado, aunque se hayan llevado todo el fin de semana de excursión conmigo”. A ello voy, a la mentira absurda, a la mala organizada o a la del autoengaño. A esa mentira que hace creer al otro que anda tratando con un imbécil, o con uno que le va a seguir el juego hasta el infinito, así que por favor díganme mentiras si quieren pero que al menos estas sean creíbles, cuéntenme sus cuentos pero al menos que me dejen intrigado o interesado como al Sultán en Las mil y una noches.

Raul C

ESOS NOS SALEN EN LA TELE

Vuelta a casa, carretera de la playa, martes por la tarde. Acabo de
pasar el día en compañía de unos viejos amigos y decido volver con
dos de ellos y una chavala conocida del amigo conductor en su coche;
no voy a entrar en detalles de la muchacha en cuestión para no ir
poniendo etiquetas, pero digamos que por su conversación durante la
tarde no la calificaría de mujer intelectual. Me acomodo
tranquilamente en el asiento trasero después de pasar por lo
inevitable, limpiarme de arena parte del cuerpo por que el levante
golpeaba fuerte y me ha empanado un poco. Consigo por fin el
objetivo de entras más o menos limpio, que no es plan de que encima
que a uno lo llevan dejar el coche ajeno lleno de arena, cuando
comienzo una agradable conversación con mi camarada situado a mi
izquierda en la zona trasera del coche. Es de estos tipos
ilustrados, que han visto mundo y quieren ver más, que el mundo no
se acaba en el puente Suazo, me suele decir él; así que hago lo de
siempre, prestarle atención e intercalar algunas frases corteses,
por que la verdad me interesa más su conversación que la que pueda
dar yo. Así que asisto atento a sus explicaciones y cuando me narra
su visita a cierto museo napoleónico en la France, perdonen pero soy
un desastre para los nombres, me describe una sala de guerra, donde
se apilan armas militares de algunos países. Yo lógicamente le
pregunto por España, con cierto orgullo patriótico y cierto miedo,
preguntándome que habrán puesto los franchutes como arma española,
me veía ya un capote, cuando para mi sorpresa mi compañero me
comenta que en la sala estaba expuesta como insignia española la
espada y la daga como representación de los siglos XVI y XVII.

Ahí comenzó todo, por que como feroces amantes de la historia, y sin
ser ninguno de los dos eminencias al respecto, que las hay y que
cobran sus buenos euros por sus buenas obras, empezamos a divagar
sobre aquellos años, recordando batallas perdidas en el tiempo: la
de Bicocca sin ninguna baja española ( suizos y franceses no
llegaron ni a sacar espadas), la de Pavia donde se capturó a todo un
rey francés; y como no terminamos con las quince cargas suecas que
aguantaron en una colina los nuestros en Nordlinger, (yo con cierto
grado de patriotismo omití la sangrienta jornada de Rocroi, que para
recordarla ya estarán otros).Y fue cuando solté esto ultimo y mi
compañero y yo nos miramos como si hubieramos sido parte de ello, la
pava del asiento de delante se gira observandonos como si hubiera
visto a E.T.

Me dieron ganas de darle una buena colleja, de estas que hubiera
firmado cierto personaje de la serie televisiva española, o de
decirle a la individua que no todo en esta vida es reggeton o como
quiera que se escriba, ni que lo mas importante es una mancuerna o
un baile salsero. Pero claro me dije, que le vas a contar tu a esta
tía que al verte ya te ha puesto el sambenito, que lo más instruido
que se habra leido será el Hola o el Adios, y que encima de todo, en
vez de escucharnos haber si así aprende algo, se dedica a observarte
a ti y a tu camarada como si hubierais salido del canal de historia,
recién salido de su televisor en plan niña de la maldición. Pero ahí
estaba mi colega el conductor para terciar, Puso la música a toda
leche y ¡Chunda! ¡Chunda! De nuevo la “paz” ensordecedora del baile
veraniego de turno

Y allí nos quedamos los dos en el asiento trasero del coche,
mirándonos como dos gilipollas, pensando en todos esos años de
historia en la que España dominaba medio mundo y se peleaba con el
otro medio, cuando la palabra español significaba odio, miedo o
respeto, recordando al pobre Idiaquez y su tercio, pero claro que
les va a importar eso al resto, a fin de cuentas Idiaquez no sale
por la tele

Raul C

Los paraísos perdídos

LOS PARAISOS PERDIDOS:

Recuerdo el momento como si hubiera sido ayer. Una mañana
soleada un profesor de la facultad escupió la frase casi de
carrerilla, como lo hubiera hecho un niño que hubiera memorizado la
tabla de multiplicar; Por que ya no queda -dijo- Terra Nullius. Pero
tranquilicense, no voy a realizar un nostalgico relato de la
universidad, joder que todavia no tengo edad para mirar
nostalgicamente nada, ni voy ha comenzar ha soltar latinajos uno
tras otro, que ya me costó lo mio aprenderlos cuando los tuve que
aprender, pero permitanme reflexionar sobre lo que soltó el
caballero de una forma indiferente, sin percatarse que soltaba una
bomba de relojeria en mi cabeza.

Y es que aunque me arriesge a que me tachen de romantico o
soñador, ya sabe el pesonal lo que le encanta a todo hijo de vecino
eso de poner etiquetas,desde pequeño, por suerte o por desgracia
todavia continuo, me quedaba mirando el mar, el horizonte, como
quien espera le resuelva los misterios que guarda en sus
profundidades. Y es que claro el ver el mar desde la orilla, o un
pequeño bote cercano a la costa, el oleaje en calma, los ultimos
rayos de sol reflejandose en el agua, le hace tener a uno una idea
aventurera y fantasiosa de la pradera azul. Y aunque supongo que
esta idea nada tendrá que ver con con la que tiene un pescador de
los Mares del Norte, entre tormenta va y temporal viene, o la que
tendría un forzado a galeras obligado a bogar dia si dia tambien
para sobrevivir, si es que a esa vida se podría llamar vivir, no
dejaba de verme en mi niñez navegando como buen explorador en un
velero en busca de nuevas tierras por descubrir.

Pero resulta que ya no quedan. Hasta el último rincón de
este malditio mapa mundi ha sido explorado y todas las islas
paradisiacas, islotes perejiles, conchas y piedras del mar ahora son
propiedad de un Gobierno u otro, que se los cambian como estampitas,
los explotan o incluso los alquilan a veraneantes millonarios, esta
la ultima moda de comprar islas ya la conocen ustedes. Hay quien
dira que todavia quedan tierras por descubrir más alla de este
planeta, pero no es tan fácil explorar actualmente esos mundos, no
al menos como lo era antes coger un bote, un par de cojones, algunos viveres y arriesgarte mar adentro, y a Dios gracias, por que si no ya habrian vendido las rocas del anillo de Saturno como souvenir, puesto una urbanización en Titan con su campo de golf, satelite que dicen parecidisimo a la Tierra y espero que no acabe como ella, y de la Luna no quedaría ni la bandera de los Yankis si es que alguna vez la pusieron alli.

Asi que al menos tengo el consuelo de dejar aqui mi recuerdo no sólo
a los grandes descubridores, los Colones, Magallanes o Elcanos, sino
tambien a aquellos que los acompañaron , hombres anonimos para la
historia que se unieron a ellos en parte por su obligacion como
soldados o marineros, para hacer fortuna y por un afan de aventura
superior a la mia, en busca de nuevas tierras por explorar, en busca
de los paraisos perdidos.


Raul C

LOS PARAÍSOS PERDIDOS

LOS PARAISOS PERDIDOS:

Recuerdo el momento como si hubiera sido ayer. Una mañana
soleada un profesor de la facultad escupió la frase casi de
carrerilla, como lo hubiera hecho un niño que hubiera memorizado la
tabla de multiplicar; Por que ya no queda -dijo- Terra Nullius. Pero
tranquilicense, no voy a realizar un nostalgico relato de la
universidad, joder que todavia no tengo edad para mirar
nostalgicamente nada, ni voy ha comenzar ha soltar latinajos uno
tras otro, que ya me costó lo mio aprenderlos cuando los tuve que
aprender, pero permitanme reflexionar sobre lo que soltó el
caballero de una forma indiferente, sin percatarse que soltaba una
bomba de relojeria en mi cabeza.

Y es que aunque me arriesge a que me tachen de romantico o
soñador, ya sabe el pesonal lo que le encanta a todo hijo de vecino
eso de poner etiquetas,desde pequeño, por suerte o por desgracia
todavia continuo, me quedaba mirando el mar, el horizonte, como
quien espera le resuelva los misterios que guarda en sus
profundidades. Y es que claro el ver el mar desde la orilla, o un
pequeño bote cercano a la costa, el oleaje en calma, los ultimos
rayos de sol reflejandose en el agua, le hace tener a uno una idea
aventurera y fantasiosa de la pradera azul. Y aunque supongo que
esta idea nada tendrá que ver con con la que tiene un pescador de
los Mares del Norte, entre tormenta va y temporal viene, o la que
tendría un forzado a galeras obligado a bogar dia si dia tambien
para sobrevivir, si es que a esa vida se podría llamar vivir, no
dejaba de verme en mi niñez navegando como buen explorador en un
velero en busca de nuevas tierras por descubrir.

Pero resulta que ya no quedan. Hasta el último rincón de
este malditio mapa mundi ha sido explorado y todas las islas
paradisiacas, islotes perejiles, conchas y piedras del mar ahora son
propiedad de un Gobierno u otro, que se los cambian como estampitas,
los explotan o incluso los alquilan a veraneantes millonarios, esta
la ultima moda de comprar islas ya la conocen ustedes. Hay quien
dira que todavia quedan tierras por descubrir más alla de este
planeta, pero no es tan fácil explorar actualmente esos mundos, no
al menos como lo era antes coger un bote, un par de cojones, algunos viveres y arriesgarte mar adentro, y a Dios gracias, por que si no ya habrian vendido las rocas del anillo de Saturno como souvenir, puesto una urbanización en Titan con su campo de golf, satelite que dicen parecidisimo a la Tierra y espero que no acabe como ella, y de la Luna no quedaría ni la bandera de los Yankis si es que alguna vez la pusieron alli.

Asi que al menos tengo el consuelo de dejar aqui mi recuerdo no sólo
a los grandes descubridores, los Colones, Magallanes o Elcanos, sino
tambien a aquellos que los acompañaron , hombres anonimos para la
historia que se unieron a ellos en parte por su obligacion como
soldados o marineros, para hacer fortuna y por un afan de aventura
superior a la mia, en busca de nuevas tierras por explorar, en busca
de los paraisos perdidos.


Raul C